Retos de la Certificación

Si los bosques de frondosas estadounidenses están gestionados de forma sostenible, ¿por qué no está certificada toda su madera?

Incluso en el sector de la madera de frondosas estadounidenses donde existen evidencias de una adecuada gestión forestal, la madera certificada sigue siendo una excepción más que una norma. La certificación forestal contribuye uno de los principales desafíos en los EE.UU. ya que gran parte de los bosques estadounidenses de frondosa su propiedad y están gestionados por millones de propietarios privados y sus familias. Esta fragmentación de la propiedad forestal significa que es extremadamente difícil seguir la trazabilidad de la madera desde el bosque hasta los puntos de venta.

Un artículo de investigación ha realizado un estudio sobre un gran aserradero de Pennsylvania para demostrar los problemas de la certificación y de la trazabilidad de la madera en el sector de las frondosas estadounidenses, la empresa sobre la que se hizo el estudio no posee ni controla ninguna superficie forestal y compra su materia prima directamente a, al menos, 80 pequeños propietarios en un radio de 40 a 160 kilómetros. Para aumentar propia producción, el aserradero también compra madera aserrada a otros 40 aserraderos más pequeños que, a su vez, pueden comprar la materia prima a al menos, 1,000 de los 500,000 propietarios forestales particulares del estado.

El aserradero también compra troncos “a la puerta”, una práctica habitual en Estados Unidos. Los troncos “a la puerta” son aquellos ofrecidos a la entrada del aserradero por empresas independientes de explotación forestal o de transporte, provenientes de uno o más bosques que quizá no se le identifiquen al comprador. Los madereros independientes son un objetivo importante para la Sustainable Forest Initiative (SFI), la cual exige a sus organizaciones participantes apoyar los proyectos madereros certificados, otros proyectos educativos para potenciar las buenas prácticas selvícolas entre los propietarios no industriales. Sin embargo SFI no conlleva necesariamente a la certificación de las superficies forestales.

Incluso si hubiese disponibilidad de troncos certificados, sería técnicamente muy difícil y excesivamente costoso modificar los procesos de fabricación aserradero para asegurar la separación de la materia prima certificada de no certificada tanto por medio de una segregación física como por medio o la elaboración por separado de los lotes de materia prima certificada y no certificada.

Solamente en la línea de clasificación de la madera verde (antes del secado), el flujo de producción de un aserradero y de una planta de producción de producto dimensionado, da lugar a 104 posibles resultados. La producción implica la clasificación por especie, calidad, longitud, anchura y grosor hasta completar un paquete. Un paquete se va formando poco a poco por acumulación de tablas provenientes probablemente de troncos de distintas parcelas y durante varios turnos de trabajo. Además hay otra clasificación más en la línea de clasificación de la madera seca para reclasificar la madera degradada después del secado. Así, por no disponer de una amplia provisión de troncos certificados, este aserradero tendría que gestionar el doble de stock de troncos y duplicar sus instalaciones y medio de producción.

Existen supuestos en los que se puede certificar y seguir la trazabilidad de los productos forestales con relativa facilidad. Ejemplo de ello es cuando existen grandes cantidades de materia prima provenientes de grandes superficies forestales de propiedad única y donde la producción se concentra en una gama limitada de productos sencillos. En estas circunstancias, los proveedores estadounidenses de frondosas que pueden beneficiarse de las económicas de escala y de cadenas simples de mercado, han accedido a la certificación y ahora están suministrando productos certificados.

Es irónico que el principal factor que impide una amplia difusión de la certificación forestal en el sector de las frondosas estadounidenses haya sido también el que haya contribuido significativamente a la gestión sostenible de los bosques nacionales. El dominio de los pequeños propietarios forestales no industriales ha propiciado una fuerte unión entre bosque y las comunidades rurales estadounidenses. Muchos de los ciudadanos que han estado trabajando y viviendo en el bosque durante toda su vida, han llegado a tener un profundo conocimiento de la gestión forestal.

Por tanto, la falta de certificación no significa falta de sostenibilidad. En el caso de las frondosas estadounidenses, los bosques son en sí mismos la prueba viviente de su sostenibilidad. Setenta años de datos de inventario forestal proporcionan una amplia evidencia de que es un recurso próspero.


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